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Metamorfosis

30/09/2011 Sin Comentarios

Antonio Mercader, diario El País – 28.09.11

Si hay un político uruguayo que hizo una metamorfosis, ése es Tabaré Vázquez. Hizo buena letra con el FMI, propició el TLC con Estados Unidos, apoyó la obra de Botnia, aceptó las privatizaciones, toleró la extranjerización de la tierra y orientó una línea económica de talante neoliberal. Una vez en el poder, hizo lo contrario de lo que había predicado. Ni Kafka hubiera imaginado una transformación más grande. Por eso, impresiona que sea él quien ahora acuse a “la derecha” de “metamorfosearse” (sic) para parecerse al Frente Amplio. Maestro de la voltereta, sabe que esa acusación se le puede volver en contra, pero igual se arriesga con una clara intención: conseguir que el Frente Amplio termine con sus querellas intestinas y cierre filas ante el enemigo común.

Reintegrado a los cuadros de la coalición, posa y habla como presidenciable con vistas al 2014. “Nos saca de encima el problema de tener que debatir quién será el candidato”, comentó una de esas fuentes anónimas frentistas que Vázquez condenó en su discurso del sábado. Otra voz de sus propias filas lo llamó “caudillo”, un tipo de liderazgo que la izquierda censuraba en los partidos tradicionales y que hoy acepta mansamente.

Un “caudillo” que habla de “actualizar”, no de renovar el programa del Frente Amplio. La diferencia es relevante. Renovar es cambiar; actualizar es seguir en el mismo trillo con algún ajuste a las nuevas realidades. Entre quienes lo aplaudieron en su retorno al redil, muchos de los que exigían a gritos la renovación optaron por callarse y oír las sencillas reglas que Vázquez emitió en onda docente: defender el gobierno de Mujica, preservar la unidad, retomar el contacto con la gente y recordar que enfrente espera agazapada “la derecha”.

Más simple aun es la actualización que propone, una suma de lugares comunes tan ambiguos como inobjetables. Preservar el medio ambiente, diversificar la producción, insertar al Uruguay en el mundo, conjugar la libertad con la igualdad o mejorar la educación, figuran en su programa. Ya no anuncia que hará “temblar las raíces de los árboles” ni que la reforma del Estado será la madre de todas las reformas, porque nadie le creería vista su condición de mutante político.

Ahora, con su campaña electoral anticipada, la izquierda puede respirar más tranquila porque tiene un candidato. Pero ¿están seguros de que Vázquez lo será? Astuto y calculador, dio un paso adelante al regresar al plenario del Frente Amplio, pero eso no significa que se postulará de cualquier manera.

Por poner un ejemplo: si la tormenta que sacude al mundo desarrollado mina la bonanza económica que nos arrulla desde 2003 ¿Vázquez se arriesgará a conducir a un país en crisis? Otro ejemplo: si las encuestas vaticinaran que deberá gobernar sin mayoría parlamentaria, acostumbrado como está a salirse con la suya ¿se resignará a negociar tema por tema con la oposición? Presidente con mandato cumplido sin mayores tropiezos, habituado a sentirse amado por la gente y con capital político ¿será capaz de metamorfosearse para llegar a un gobierno de incierto destino?

 

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