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¡Hacete cargo!

30/09/2011 Sin Comentarios

Gustavo Penadés

Una y otra vez la Intendenta de Montevideo se queja de que los números de las encuestas no le son favorables.

También se queja de los montevideanos en general, porque está convencida de que  ensucian la ciudad. Más que quejarse, está indignada con blancos y colorados porque considera que conspiran para que su imagen se deteriore.

Así mismo, serían ellos quienes, con la premeditación más mezquina, dedicarían sus esfuerzos en  atentar sistemáticamente contra la Intendencia, tirando basura fuera de los contenedores.

Aunque parezca mentira lo anterior no es un invento, sino que es algo que repiten gobernantes y dirigentes del Frente Amplio.

Para ellos el problema de Montevideo tiene dos componentes: las acciones destructivas de  los montevideanos, y la mala gestión de sus antecesores.  Erlich y  Arana (con Vázquez no se animan) compartirían  responsabilidad por las desventuras de la Ciudad.

Sus deficientes administraciones serían causantes de la destrucción, por ejemplo,  del equipamiento del sector de la limpieza. Con desparpajo decían convencidos que la máquina de lavar contenedores estaba rota, que las barredoras carecían de repuestos y que los camiones estaban mal de los frenos.

Todo eso explicaba la suciedad. ¿Será eso culpa de los ediles blancos o de los cargos de confianza que manejaban los servicios? ¿Quién gobernaba antes de Olivera? ¿blancos o colorados o el FA?

Como se puede apreciar, las respuestas que hasta ahora viene dando el Frente Amplio son risibles y lamentables. El proceso de progresiva decadencia que vivimos es sumamente peligroso ya que se va tornando irreversible por muchas razones. Pero existen dos aspectos esenciales: Uno, muy obvio es que la falta de adecuado mantenimiento torna cada día más difícil volver las cosas a un estado aunque más no sea aceptable. Por otro, porque los ciudadanos se van acostumbrando a que la “normalidad” sea lo que en otro momento juzgarían anormal. Calles intransitables, veredas rotas, arbolado incontrolable y un largo etcétera terminan siendo un dato más de la realidad que no se cuestiona. Están allí  y se aceptan.

Hace unos días, unos turistas decían en una página de internet que Montevideo presenta un aire decadente que les recordaba La Habana. Nos duele la comparación, pero no deja de tener su razón.

Gobernantes comunistas; incapacidad para gestionar, culto al discurso y al verso,  funcionarios políticos formando una rosca que cuida sus privilegios,  respaldo político que asegura impunidad;  y gran apertura para flexibilizar normas y discursos ante buenas ofertas monetarias, son también elementos que tenemos en común.

Después de 21 años, harían bien la Intendenta y el FA en hacerse cargo de sus fracasos y aceptar con humildad que la gente está cansándose de los cuentos.

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