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Udelar otra vez

19/09/2011 Sin Comentarios

Gustavo Penadés

Salió publicada esta semana en El País una noticia  referida  a la decisión tomada por el Consejo Directivo Central de la Universidad de  postergar el tratamiento del proyecto de ley de creación de la APACET.

La finalidad del proyecto es la creación de un organismo que actué en materia de acreditación de institutos y carreras, y procurar la mejor calidad de la enseñanza universitaria. Se trata de un tipo de institución que no es de  invención uruguaya,  sino que, asumiendo diferentes formas está presente en muchos países, recomendando la UNESCO su instalación.

Veamos que, aunque  el proyecto original fue presentado por el Poder Ejecutivo en 2009, todavía estamos en veremos. El retraso obedece fundamentalmente a la intención de la Universidad de darle largas al asunto.

En su momento se adujo que la prioridad estaba en la reforma de la ley orgánica, sin embargo, pasó el 2008 – año del cincuentenario de la aprobación de la Ley – sin que se presentara ningún proyecto de reforma. Tomando en cuenta la lentitud con que la Udelar procesa los asuntos internamente, creemos que no estamos próximos a contar con su colaboración.

Ello lleva a que será difícil contar la Agencia, ya que el Frente Amplio no se va a animar a sancionar una ley de este tipo sin la aquiescencia de la Universidad.

La posición de la Universidad de la República se basa en que ella pretende una situación de preeminencia en la Agencia, expresando en los hechos su intención de ser la evaluadora de los centros privados,  pero sin que ella ser juzgada.

Lo trágico de todo esto es que es el País se priva de un instrumento que le posibilitaría mejorar el nivel de su educación superior, tanto pública como privada, y que se hace cada vez más necesario a la luz de las relaciones con otros estados e instituciones educativas.

Lo que subyace en el fondo es la vocación monopólica de la Udelar que no admite que la sociedad haya decidido que sea una buena cosa la existencia de universidades no estatales.

Todo esto es otra muestra del corporativismo universitario al que le cuesta aceptar la pluralidad y las reglas de la convivencia en libertad y democracia. Su vocación por el pensamiento único tuvo una clara demostración la semana pasada cuando se reunió el congreso de la OCLAE; lo que no hace más que reiterar otras manifestaciones como el linchamiento de los profesores  Martins y Brito por ser blancos y participar en la docencia privada.

La primera, pero siempre obligada, primera obligación de la Udelar es con la sociedad que la sustenta y que espera de ella que sea una avanzada en la generación de conocimiento y en la formación de su gente, en libertad y con respeto de las opiniones diferentes.

Por el contrario, la Udelar persiste en encerrarse en sí misma, confundiendo autonomía con  independencia, mostrando un comportamiento fuertemente sectario y peligrosamente ideologizado.

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