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La irrepetible palabra con R….

16/09/2011 Sin Comentarios
Editorial 

En otro tiempo de mejor habla, de mayor educación, de deseo de comportarse correctamente por supuesto que existían malas palabras, pero no acudían a la boca de los gobernantes y periodistas con la facilidad con que se usa hoy.

Decadencia si la hay, porque cuando se pierde el uso correcto del idioma, se corrompe la realidad. Se pierde la capacidad de ser exacto. Si solo con “la gran p….” y “que se vayan a la m….” podemos expresar determinados sentimientos, impresiones o resultados, algo hemos dejado por el camino y no es solamente la educación que recibimos y el nivel al que habíamos llegado como nación.

No hay ya palabras vedadas o por lo menos se vacila menos al pronunciarlas, siendo el que marca el camino en la materia el Presidente de la República con lo que se vuelve vano todo esfuerzo de maestros y profesores en el legítimo afán de corregir. Ni que decir de las transcriptas expresiones usadas en la sesión reciente de la bancada socialista. Pero hay algún vocablo, un verbo que parece ser imposible que salga de los labios de los gobernantes. Como en tiempos pasados lo nombraremos por su primera letra, tal es lo terrible de su significado.

Es la palabra con r…… La misma acecha a toda persona que ocupe un cargo público. Debe de estar en el vocabulario básico del funcionario, es por la propia naturaleza de la función, efímera como las glorias de este mundo pero pendiente sobre sus cabezas como la mentada espada del griego, salvo el atornillamiento a los sillones. Debe salir naturalmente de boca de Ministros con dignidad o de directores de EEAA que constatan que no pueden con la gestión que se les ha encomendado. Antes – también en esto el pasado fue mejor – los secretarios de Estado empujados por el Presidente a ir contra los intereses que debían defender presentaban r…… y los que veían que no les daba la nafta para administrar los recursos de la gente, aunque abundaran, r……aban. Pero no, no pronunciemos el terrible verbo, no sea cosa que los castos labios de los que nos gobiernan deban de ser lavados con jabón, como se hacía otrora con los gurises mal hablados…

Foto: flickr.com/luchotesalazar

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