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Hechos y no palabras

09/09/2011 Sin Comentarios

Gustavo Penadés

Nadie puede negar que el Presidente continuamente está produciendo nuevas ideas.

No termina de concretar una cuando ya está largando la siguiente.

En algún caso, son ideas cuya función es actuar como cortina de humo.

Así con el proyectado impuesto a la tierra.

Cuando la interpretación de la Ley de Caducidad fracasó por obra del diputado Semproni,  rápidamente apareció la iniciativa y un consuelo para la izquierda que se sintió traicionada. Se demoró, tuvo infinitas idas y vueltas negándose semana tras semana a ver la luz. No nos atrevemos a afirmar que será incierta la etapa parlamentaria, porque hemos visto más de un caso en que la disciplina partidaria y la unidad de acción priman por sobre otra consideración, así que quizás el impuesto se finalmente se apruebe tal como lo quiere el Ejecutivo.

Lo cierto es que siguen apareciendo iniciativas y planteos, que no siempre ni  necesariamente deben ser malos al menos en su intención última. Pero, la abundancia de ideas se enfrenta con dos problemas. Uno es, justamente, la abundancia. Se navega en un mar de ideas desconociéndose cual será la que finalmente se intentará poner en práctica. Una idea es sucedida por otra en una cadena infinita.

El otro gravísimo problema, es la falta de concreción. Es decir: las ideas no se terminan nunca de concretar.

Concreciones son las que faltan en un País que está gastando dinero en su Estado como nunca lo hizo antes. Recordábamos la semana pasada, con legisladores del Partido Colorado, lo que eran las rendiciones de cuentas de períodos anteriores, cuando era  preciso hilar muy fino para atender necesidades múltiples con recursos mínimos.

La austeridad dio paso a niveles de gasto francamente increíbles.

Cargos de confianza, contrataciones equipamiento, asesores, asesores de los asesores, comisiones y comisiones de las comisiones son la norma. Más, al momento de pasar raya, vamos a encontrarnos con que los resultados son bastante pobres.

El desperdicio, lo que se queda por el camino, es muchísimo.

El año pasado,  el asunto fueron los Coordinadores Regionales de los que se habló durante meses.

A esta fecha no están designados.

Casi un año después se lanza la idea de la regionalización del País para generar una nueva organización política. La última innovación fue el tercer nivel de gobierno para “democratizar” las decisiones. Cuando tal sistema no terminó de asentarse, cuando aún no existe posibilidad de perspectiva se introduce otro tema sobre el que se pretende conversar y convencer.

Sería deseable que el Presidente de la República pasara raya y midiese lo qué están haciendo sus ministros y su equipo de gobierno. Se daría cuenta de que el trabajo es desparejo y de que los rumbos son erráticos. Ejemplos sobran y todos los conocemos.

Más hechos y menos palabras es lo que nuestro País necesita.

 

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