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No vale hacerse el distraído

26/08/2011 Sin Comentarios

Gustavo Penadés

El Presidente de la República dice estar preocupado por la existencia de lo que llamó “estadito paralelo”. Alude a la proliferación de organismos que manejan fondos públicos a los que “pálidamente” se les hace un control.

Compartimos plenamente lo apuntado por el señor Presidente. Tanto así, que esa fue una de las críticas que formulamos a la ley de Presupuesto y uno de los temas que hemos abordado reiteradamente desde esta columna: el proceso de huida del derecho administrativo.

Estando de acuerdo entonces sobre el fondo es preciso preguntarnos qué está haciendo su partido al respecto. O mejor: si el Presidente y el FA son responsables de llevar adelante ese tipo de prácticas.

La respuesta es afirmativa.

El FA se ha dedicado a expandir fuertemente la acción del Estado por intermedio de institutos que son manejados a placer por el gobierno, en franca oposición con lo que decía el Presidente. Es más: la Rendición de Cuentas prevé modificaciones al sistema de compras estatales y a los procesos de contralor en los que debe intervenir el Tribunal de Cuentas. Esas propuestas fueron presentadas sin contar con la aquiescencia del organismo.

Al Tribunal de Cuentas la Constitución le encomienda tareas tales como dictaminar sobre presupuestos y rendiciones de cuentas; intervenir preventivamente gastos y pagos de los organismos estatales, y dictar ordenanzas de contabilidad. Y, no menos importante, elevar al Poder Ejecutivo el proyecto de ley de Contabilidad y Administración Financiera.

Sin embargo, el Ministerio de Economía entendió que era imprescindible reformar el Tocaf, y, consecuentemente, el FA impulsó una normativa sin contar con el organismo al que la Constitución confía el contralor de legalidad de los gastos y pagos del Estado.

En el mismo sentido: el Ministerio de Economía aprobó partidas para la ANEP sujetas a su ejecución por parte de la Corporación para el Desarrollo. Esta también gestiona el auditorio “Adela Reta”, la Corporación Vial, y otros muchos etc. Y, recientemente, también, el Dr. Bruni renunció al Sodre por oponerse al proyecto de generar una persona pública no estatal que gestione los cuerpos estables

El Presidente no puede hacerse ahora el desentendido y afirmar suelto de cuerpo que no sabía nada, cuando se trata de decisiones por él expresamente aprobadas. ¿Es otra demostración del famoso “como te digo una cosa te digo la otra”? ¿O es para dejar contenta a parte de la barra amagando a la izquierda y yendo para la derecha?

Sea como sea, es una clara muestra de la falta de liderazgo que exhibe el gobierno, el que parece avanzar a los bandazos, impulsando cada ministerio sus estrategias a la luz de sus intereses políticos partidarios, aunque todos están sujetos a lo que, en palabras del Ministro de Defensa, es la dictadura feroz del Ministerio de Economía.

Repetimos: por acción o por omisión el Presidente es responsable de los hechos de su gobierno, así que no vale hacerse el distraído.

 

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