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Lo mismo una cosa que otra

26/08/2011 Sin Comentarios
Editorial

Una vez más la curiosa norma de comportamiento que nuestro Presidente señaló como central a su manera de actuar, se hace verdad en la realidad gubernativa. Tanto da una cosa como la otra, hoy te digo una, mañana cambio, no hay verdad permanente, sólo posiciones circunstanciales. Mas allá de la comodidad que ello implica para moverse en el mundo cotidiano, no hay duda de que la que se vuelve compleja es la tarea de seguirle la pista al cambiante talante presidencial.

El caso emblemático es el del nuevo impuesto a la tierra. El proceso de su gestación fue harto complejo y demuestra la falta de seriedad absoluta con que somos gobernados.

Nace bajo la consigna de que, visto el estado de deterioro de las rutas y puentes, “el que rompe, paga”. Razonable propuesta que, apenas  enunciada, cae en el sesgo de pretender que los únicos camiones cargados, pesados y “rompedores”. Nada de camiones cargados de combustible , garrafas , portland que viajan hacia el campo, los que rompen son los agropecuarios con sus cargas. Todos pensamos en una tasa de circulación que gravara a los que transitan con las mentadas cargas, pero no. De a poco la cosa fue derivando a que pague el campo, que “esta ganando mucho”, nada de más impuesto a renta, además del impuesto a la renta, con la genial peculiaridad de calcularlo sobre la superficie, con indiferencia de su renta.

La cosa no se detuvo allí y apareció una buena oportunidad de calmar a los radicales que desde el tema de la caducidad están hechos unos tigres con el presidente.

Desempolvadas las banderas de los años 60, ¡vamo arriba! Contra el latifundio, contra los extranjeros ante los que – en otra versión de la misma comedia – se inclinan y  les regalan impuestos.

Los astorianos ensayaron una resistencia que duró lo mismo que promesa frentista: poco. Ante la amenaza presidencial, los arrestos de independencia del ministro de ganadería murieron ante la perspectiva de tener que dejar el sillón, idem al ministro Lorenzo y demás “rebeldes” por un día.

El número de mas éxito de este show es el contador Astori, que de tanto recular se pone las chancletas al revés, por comodidad.

Y que viva por siempre la coherencia frentista. Yo no los vote….

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