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Zapatero a tus zapatos

19/08/2011 Sin Comentarios

Michael S. Castleton

En estos días los noticieros televisivos han dado cuenta, para variar un poco de una excelente noticia.

Parece que la Intendencia  Municipal  de Canelones por intermedio de algún programa de ayuda social cuyo nombre o sigla,  el que escribe al menos no logró captar, logró  mejorías apreciables en los pesos neo- natales de niños carenciados  nacidos en ese departamento.

Esto es siempre una buena noticia y seamos honestos no cabe más que felicitar a dicha intendencia por los resultados logrados.

Lo que uno no deja de preguntarse si esos logros por buenos que sean deben ser realmente logrados,  valga la redundancia, por una Intendencia Municipal.

Las funciones específicas de un municipio son varias y no poco importantes: tránsito, basura, transporte, señalización, caminos y carreteras, saneamiento, alumbrado público y la lista sigue.

Ahora bien, la pregunta no será si realmente es función de la Intendencia de Canelones atender recién nacidos.

Para esa función no está el ministerio de Salud Pública y ASSE que bastante nos cuestan  a todos los uruguayos.

¿Esta, seguramente, bien intencionada actividad de proveedor de salud no sería mejor dejarla en manos de quien corresponde?

Máxime cuando las funciones específicas de la dicha Intendencia no las cumple ni siquiera remotamente con la misma eficacia que cuida a los párvulos.

¿No será una costosa duplicación de funciones con los organismos cuya responsabilidad específica es velar por la salud de la población?

Esto es un buen ejemplo de dos cosas. Una, la inflación de cometidos que lleva inexorablemente a que ninguno se cumpla a cabalidad y dos del voluntarismo, natural y comprensible, de los Intendentes de turno. El actual Intendente de Canelones es médico y entonces ese organismo desvía fondos a áreas que el intendente domina. Es lo mismo que si mañana fuera electo un granjero y entonces los viveros del departamento canario fueran los mejores del país y los caminos de penetración a las zonas de granja como por arte de magia pasaran a ser carreteras y no trillos intransitables como ahora. O quizás fuera electo  un arquitecto y veríamos al departamento pletórico de obras paisajísticas.

No está mal lo que hace el Intendente Carámbula , solamente que no parece un cometido específico a una intendencia. Cabe aclarar que casi todos los municipios del país hacen mal lo que deben y a veces, solamente a veces bien lo que no deben.

Seguramente sería muy bueno que de una vez cada sector del estado se dedicara a sus fines específicos. ¿O acaso mañana el Ministerio de Salud se pondrá a arreglar calles?

Hagamos bien lo que debemos  y que cada uno cumpla con su rol específico, evitaríamos costosas duplicaciones, desorganización y de alguna manera ordenaríamos estructuras municipales muy desordenadas en funciones, gastos y desgraciadamente muchas veces paupérrimas en resultados.

Lo de Carámbula es buena cosa, nadie dice lo contario, pero, zapatero a tus zapatos.

 

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