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Reingeniería del Sector Público

12/08/2011 Sin Comentarios

Ricardo Puglia

Es normal oír en los informativos radiales, televisivos y en la prensa escrita la necesidad financiera por más presupuesto que expresan los jerarcas de las instituciones públicas.

Así, el gobierno cívico-sindical del frenteamplio intenta por esta vía comunicar a la ciudadanía que sin presupuesto agregado no puede cumplir con las funciones para la que fue electo.

Todos sin excepción requieren más presupuesto y cada semana le presentan al presidente nuevos requerimientos. El pobre Ministro de Economía y Finanzas intenta amurallarse ante tantas nuevas solicitudes financieras y hace rebotar cual búmeran cada nuevo gasto. Y tiene razón, la fiesta ha terminado hace tiempo.

El tardío despertar de la izquierda progresista les está poniendo un freno al desenfrenado mal llamado gasto social que no es ni más ni menos que un privilegio a las personas que mantienen como rehenes de la política clientelista como nunca antes el Uruguay haya visto. De construir nuevos hospitales, escuelas, comisarías, complejos deportivos, carreteras, puentes, ni hablamos.

Cada nueva acción requiere más dinero. Y el ministro Lorenzo sabe que no puede cumplir con todos sin continuar aumentando el déficit y financiarlo con más endeudamiento público improductivo.

Hay otros caminos que se pueden seguir como se aplican en la empresa privada que tanto disgusta a la vetusta izquierda.

El concepto de reingeniería de los procesos administrativos, comerciales e industriales del Estado deben ponerse en práctica como forma de liberar recursos escasos para su aplicación en otros procesos que por la falta de ellos hoy no se pueden llevar adelante y son de aplicación inmediata.

La llamada Reforma del Estado ha quedado en los anales de la historia como un nuevo cuento chino del frenteamplio. Bueno sería que se encarara no a través de leyes, decretos y resoluciones que hartos estamos de ellas sin resultados visibles. Simplemente, llamar a los ministros, jerarcas y demás autoridades e invitarlos a que junto con sus equipos técnicos comiencen inmediatamente con los procesos de reingeniería de los ministerios, de las unidades ejecutoras, de las empresas del dominio público  del Estado, incluidas las que tienen bajo la CND, de las intendencias, a reducir sus presupuestos en porcentajes factibles anualmente, incorporando nuevas técnicas de administración y haciendo de los recursos humanos, funcionarios útiles al servicio de las obligaciones con sus conciudadanos.

Las preguntas que los jerarcas deben hacerse no son políticas. Son simples ¿Cómo podemos hacer más rápidamente lo que hacemos?; ¿Cómo podemos hacer mejor lo que hacemos?; Cómo podemos hacer a menor costo lo que hacemos?; ¿Por qué estamos haciendo esto?

Los jerarcas deben ser premiados cuando son expeditivos, ágiles, flexibles, diligentes, competitivos, innovadores, eficientes y enfocan su administración a todos los ciudadanos, ahorrando tanto sea posible como buenos padres de familia y no aplicando el despilfarro como el principio de los nuevos ricos. ¿Por qué tenemos que permitir trámites pesados, lentos, torpes, perezosos, ineficientes y decisiones perjuiciosas en dinero en contra de quien se está gobernando?

Los presupuestos deben justificarse por los resultados esperados y revisados en su grado de cumplimiento para que una vez encontradas las desviaciones tomar las acciones correctivas del mismo modo que cuando navegamos en una tormenta e intentamos llevar nuestro barco a buen puerto.

¿Esta dispuesto el elenco Mujica a adoptar una política de Reingeniería del Estado como decisión unánime del Consejo de Ministros? ¿Lo dejarán ser eficiente sus socios políticos?

 

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