Por qué la izquierda se resiste a condenar a Gadafi
Jaime Mario Trobo
Mientras la comunidad internacional asiste impotente al genocidio libio ejecutado por las fuerzas conducidas por Gadafi, toda la bancada de Diputados del Frente Amplio ha vetado la posibilidad de aprobación de una resolución parlamentaria de condena al régimen Libio y de reclamo de respeto a los DDHH.
Qué razón tan poderosa hizo saltar de sus bancas a los principales Diputados de la mayoría frenteamplista, ante la propuesta de una moción que expresaba el rechazo a las acciones militares dirigidas por Gadafi contra el pueblo Libio que no opina como el. No lo sabemos. Tampoco cuáles son las que una semana después, mientras la comunidad internacional inclusive la Liga Árabe, advertían la gravedad de la marcha militar contra ciudadanos indefensos. Lo cierto es que alguna razón de peso habrá.
El caso de Libia, la precariedad de los derechos y las libertades de los ciudadanos en ese país, masacrados por su gobierno, no puede perder actualidad ni protagonismo subsumido en una situación regional con variadas manifestaciones. En Libia el gobierno ha sistematizado la persecución y el uso de la violencia, hasta el extremo del ametrallamiento aéreo, bombardeo de poblaciones, etc. de su propio pueblo, para reprimir el reclamo de libertades.
El Frente Amplio, obligado por la mayoría interna saltea este grave caso e insiste en el criterio de referirse a una región, omite deliberadamente expresarse sobre esta dramática situación y pone en riesgo desconocer el caso y desmerecer la posición que debe asumir cualquier órgano político de un país democrático.
Será el temor al reproche del dictador Libio que espera el saldo de cuentas pasadas que ciertos sectores de izquierda tienen con él. Será la tradicional doble moral practicada por la izquierda frente a la violación de los DDHH; para los amigos no hay condena, ni siquiera reclamo porque les ofrecen el escudo de la no intervención en asuntos internos, para los enemigos cualquier método, aún la violación de cualquier principio de los que se blanden para otros.
Es curioso e incomprensible que en una cuestión tan grave como ésta, se pretenda evitar una referencia directa al gobernante genocida, escudándose en que la región de Libia esta viviendo inestabilidades y situaciones conflictivas, algunas de las cuales han terminado en la renuncia de los gobernantes y a pesar de dolorosas perdidas humanas, las situaciones se han encaminado a procesos de transición y cambio. En el único caso, hasta ahora, en el que el autócrata ha resuelto descargar contra la oposición toda la fuerza militar ejercitada en forma indiscriminada, y proclama públicamente su sed de sangre y muerte, es él que el Frente Amplio en el parlamento bloquea considerar.
Es imperioso, que más allá de las alambicadas explicaciones para salir del paso, toda la izquierda y especialmente su mayoría expliquen qué obligaciones con Gadafi le impiden llamar a las cosas por su nombre.




No hay que darle mas vueltas al asunto,la izquierda uruguaya se siente comprometida con los regímenes totalitarios,es su ideología,se dicen demócratas mientras lo utilisan para ganar terreno,pero en el momento de definirse frente a los echos callan,dejando a las claras una realidad y es que son enemigos de la Democracia;no entiendo como hay o hubo gente normal que cree o ha creido en ellos,porque yo nunca he creido y no me sorprende nada de lo que hacen y lo que puedan hacer.
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